No dejaría nunca de ser educadora social porque...
... a través de mi trabajo y mi formación aprendo a saber vivir, a ser y a convivir a través de la interacción con las personas para las que trabajo, a ser mejor persona, más humana. Es parte de mi crecimiento. El hecho de ser una de las profesiones más complicadas me lleva a no rendirme. Eso es algo que me motiva y no poco. Siempre hay algo nuevo que aprender.
... me gusta ayudar a las personas que no lo han tenido fácil y aunque algunas veces no lo consigo, otras, casi sin darme cuenta, he podio dibujar una sonrisa donde había una lágrima, lo que me aporta una gran satisfacción.
... estoy comprometida con el cambio y la justicia social. Creo que la Educación Social es más necesaria que nunca.
... siento que es mi verdadera vocación por ser una profesión multidisciplinar donde caben diferentes ámbitos y engloba la totalidad de lo que significa el ser humano, como seres sociales que somos.
... aunque comencé tarde los estudios de Educación Social, mis anteriores ocupaciones implican igualmente vocación, relacionadas estas con la salud, la cooperación internacional y la ayuda al desarrollo social, que al mismo tiempo me han dado una experiencia relacionada con la interacción social transformadora.
