viernes, 26 de noviembre de 2010

ASERTIVIDAD

La asertividad se ha definido de dos formas, según nos referimos a nuestra conducta, comportamiento, o según nos comunicamos con los demás.

En la primera, como comportamiento, es cuando somos y nos comportamos de forma asertiva, somos asertivos con los demás cuando ni somos agresivos ni somos pasivos, en nuestras conductas.

El comportamiento agresivo es aquel que no tiene en cuenta los derechos de los demás, no le importa pasar por encima de los otros, pisarlos, para conseguir lo que desea. El objetivo del comportamiento agresivo es dominar al otro, mediante la humillación y degración de éste. Puede ser un comportamiento donde se utilice la volencia física, además de la verbal.

Por otra parte, el comportamiento o conducta pasiva, es del que no defiende sus derechos, no se respeta a sí mismo, pensando que los demás son más importantes que él. Tiene miedo de ser rechazado por los otros. Es una muestra de baja autoestima.

El comportamiento asertivo es el de la persona que expresa sus pensamientos, sentimientos, creencias, opiniones y quejas de un modo sencillo y claro, respetando los de los demás. Se afirma a sí mismo (asertividad deriva de afirmación) ante los demás sin agredirlos. Es el valiente y el cortés. (“Lo cortés no quita lo valiente”)

La persona es asertiva cuando conoce sus derechos y los defiende, reconociendo que los demás también tienen los mismos derechos y los respeta.
La asertividad como una manera de comunicarnos, como habilidad verbal, es la que nos capacita para defendernos de la manipulación de otros. La manipulación es una forma de agresividad. A las palabras manipuladoras, hemos de contraponer respuestas ASERTIVAS. Esta forma de comunicarnos se aprende mediante la práctica, valiéndonos de la ayuda de las “Técnicas Asertivas”.

domingo, 14 de noviembre de 2010

MARÍA YA SABE LEER

En un lugar de la Mancha allá por los años 30 nace y vive María. Tiene dos hermanas y dos hermanos, todos menores, que sí saben leer y muy poco escribir, ya que sus labores son exclusivamente, desde bien temprano, recoger las cosechas de grandes extensiones de tierra por muy poco dinero, pero que les permiten vivir de manera que sus necesidades alimenticias están cubiertas. Con la música del acordeón de su padre Román, amenizan sus fiestas familiares. Román aprende la música de oído y le gusta escuchar la radio, pero lo hace a escondidas y por la noche. Escucha canciones que luego reproduce con su acordeón y también quiere saber más de la situación que atraviesa España en esos momentos.

María es la única de la familia que no sabe leer. Es la mayor y no ha ido al colegio y nadie se ha molestado en enseñarle a leer. Vive con miedo a hacer algo malo, al castigo, a la guerra, y su infancia no ha tenido lugar. Su padre sensible a esta carencia de alfabetismo de su hija, se esfuerza pagando a una hermana del Convento del pueblo, para que enseñen a su hija lo básico: cálculo, lectura y escritura.

Cuando lleva más de tres meses acudiendo a casa de la hermana, Román le da un libro a su hija para ver que ha aprendido ésta. La niña María de diez años, no sabe como decirle a su padre, que la monjita no le enseña a leer... La monjita utiliza a la niña para que realice las tareas domésticas, y no gratis, sino además cobrando de lo que Román le paga con mucho esfuerzo.

Pasan los años y María se casa con un buen hombre que se dedica a la albañilería y deciden buscar un lugar mejor para vivir, como muchas familias en la década de los sesenta. Tienen tres hijos, un varón y dos chicas. La pequeña de los tres observa durante sus años de estudiante, allá por los ochenta, que en su casa no hay libros y la televisión es la única fuente de información. Ni siquiera hay libros de sus hermanos. A la hija pequeña de María le duele ver que su madre no sabe leer y dialoga con ella sobre el tema. La hija entiende cuanto ha sufrido esta generación donde sólo algunas personas con una alta motivación han aprendido muy poco, a pesar de la nula intervención educativa en estos tiempos pasados, pero que se reflejan en algunas áreas, grupos y comunidades en este siglo XXI.

La hija de María se propone enseñar a leer a su madre. Se ilusiona por ello y ejerce de maestra de lectura y escritura, así como algo de cálculo. María también está ilusionada y piensa lo bonito que será poder leer cuentos a sus nietos, por eso la motivación es mayor y aprende rápidamente con ayuda de los cuadernillos Rubio y con la lectura de cuentos.

María puede leer y su hija trabaja para enseñar y motivar a otras personas a alejarse de uno de nuestros mayores enemigos: la ignorancia y el analfabetismo.